La lista de tareas
Dear learning diary,
Checklists this time.
En román paladino: Eso del checklist es como la lista de la compra: tomates, aceite, harina, huevos, leche, pan. Llevas la lista al súper, vas haciendo la compra y miras la lista para comprobar que, efectivamente, no te has olvidado de nada: en el carrito están los tomates, los huevos, el pan, la leche, el aceite, ¡uy, la harina!, vas a por la harina.
Lo que se nos pide en la unidad 4 del curso de community managers (word in English, check) es una lista de tareas a realizar con las redes sociales, además de un análisis sobre la situación actual de la figura del community manager en mi administración educativa. Acabo de llegar a mi administración educativa (la Junta de Castilla y León). En mi anterior administración educativa (la Generalitat de Cataluña) tampoco se contempla oficialmente la figura del community manager, aunque en mi anterior escuela (Barcelona-Drassanes) hay alguien con reducción de horas lectivas que se dedica a ello, el coordinador de informática. En mi escuela actual no hay coordinador de informática: está la chica que sabe y que voluntariamente mantiene la web y hace apaños con los ordenadores además de tener sus cuatro grupos de alumnos: o sea, profesora full time (word in English from me, check), coordinadora de informática, técnica informática en lo que buenamente puede (en Drassanes hay un técnico informático aparte) y responsable de la web sin reducción lectiva: no exactamente la situación ideal. Considerando que también tenemos un parque informático tirando a viejito y que, al contrario de lo que sucede en Cataluña, no se nos permite hacer actividades que permitan que la escuela se autogestione (cursos especiales, cursos monográficos, cursos de formación...), parece demasiado pedir que la administración reconozca al community manager como figura tan fundamental en una escuela como un jefe de departamento o un jefe de estudios adjunto, por ejemplo, y como tal tenga una reducción de horas lectivas. La impresión general que se me dio cuando llegué a la escuela: estamos en precario y hay que hacer lo que se pueda con ello.
Es decir: de momento, trabajar voluntariamente y con una reducción mínima (la hora de biblioteca), como hace la chica de la web y como hago yo (talking about myself, check). Lo cual, para hacer algo con cara y ojos, no es buen asunto: si se me acumula el trabajo del que no me puedo escapar, mis cuatro grupos de clase y lo relacionado con ellos, se va a resentir el Facebook y el Twitter.
Con todo lo cual, las cuestiones que se proponen en el curso para el análisis sobre la situación actual se me antojan wishful thinking (another word in English from me, check). Especialmente cuando la persona que lleva las redes sociales de la escuela es la nueva que acaba de llegar y de la escuela y su funcionamiento no tiene ni idea: no acabo de dar el perfil. Y si además da la sensación de que cada cual va a la suya y que con poner un cartel en el tablón de anuncios basta (se me ocurrió comentarle al jefe del departamento de inglés que no sé qué difusión se hace del Facebook y el Twitter en la escuela y él me dice que ya hay carteles - que, por cierto, he puesto yo), la situación está como para hablar de "liderazgo", "dinamización", "compartir tareas", "plan de comunicaciones", etc etc, y una ya se da con un canto en los dientes con 37 seguidores en el Facebook y 76 en el Twitter.
Es lo que hay, y considerando lo que hay, que yo de líder nanay, que por decisión del claustro corto canales de expresión de los usuarios, y que me voy de aquí a cinco años, que cinco años es menos que los veinte de Gardel, aquí va la lista de tareas, muy limitadita la pobre pero, otra vez, es lo que hay y por algo hay que empezar:
Checklists this time.
En román paladino: Eso del checklist es como la lista de la compra: tomates, aceite, harina, huevos, leche, pan. Llevas la lista al súper, vas haciendo la compra y miras la lista para comprobar que, efectivamente, no te has olvidado de nada: en el carrito están los tomates, los huevos, el pan, la leche, el aceite, ¡uy, la harina!, vas a por la harina.
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| Rafael Osuna, "A la hora de hacer la lista de la compra siguen ganando el papel y lápiz", 2012. CC BY-SA 2.0 |
Lo que se nos pide en la unidad 4 del curso de community managers (word in English, check) es una lista de tareas a realizar con las redes sociales, además de un análisis sobre la situación actual de la figura del community manager en mi administración educativa. Acabo de llegar a mi administración educativa (la Junta de Castilla y León). En mi anterior administración educativa (la Generalitat de Cataluña) tampoco se contempla oficialmente la figura del community manager, aunque en mi anterior escuela (Barcelona-Drassanes) hay alguien con reducción de horas lectivas que se dedica a ello, el coordinador de informática. En mi escuela actual no hay coordinador de informática: está la chica que sabe y que voluntariamente mantiene la web y hace apaños con los ordenadores además de tener sus cuatro grupos de alumnos: o sea, profesora full time (word in English from me, check), coordinadora de informática, técnica informática en lo que buenamente puede (en Drassanes hay un técnico informático aparte) y responsable de la web sin reducción lectiva: no exactamente la situación ideal. Considerando que también tenemos un parque informático tirando a viejito y que, al contrario de lo que sucede en Cataluña, no se nos permite hacer actividades que permitan que la escuela se autogestione (cursos especiales, cursos monográficos, cursos de formación...), parece demasiado pedir que la administración reconozca al community manager como figura tan fundamental en una escuela como un jefe de departamento o un jefe de estudios adjunto, por ejemplo, y como tal tenga una reducción de horas lectivas. La impresión general que se me dio cuando llegué a la escuela: estamos en precario y hay que hacer lo que se pueda con ello.
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| Feed My Starving Children, "Quotes - 'What You Can'" (2008). CC BY 2.0 |
Es decir: de momento, trabajar voluntariamente y con una reducción mínima (la hora de biblioteca), como hace la chica de la web y como hago yo (talking about myself, check). Lo cual, para hacer algo con cara y ojos, no es buen asunto: si se me acumula el trabajo del que no me puedo escapar, mis cuatro grupos de clase y lo relacionado con ellos, se va a resentir el Facebook y el Twitter.
Con todo lo cual, las cuestiones que se proponen en el curso para el análisis sobre la situación actual se me antojan wishful thinking (another word in English from me, check). Especialmente cuando la persona que lleva las redes sociales de la escuela es la nueva que acaba de llegar y de la escuela y su funcionamiento no tiene ni idea: no acabo de dar el perfil. Y si además da la sensación de que cada cual va a la suya y que con poner un cartel en el tablón de anuncios basta (se me ocurrió comentarle al jefe del departamento de inglés que no sé qué difusión se hace del Facebook y el Twitter en la escuela y él me dice que ya hay carteles - que, por cierto, he puesto yo), la situación está como para hablar de "liderazgo", "dinamización", "compartir tareas", "plan de comunicaciones", etc etc, y una ya se da con un canto en los dientes con 37 seguidores en el Facebook y 76 en el Twitter.
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| domiin, "Darse con un canto en los dientes" (2010), en http://desmotivaciones.es/ |
Es lo que hay, y considerando lo que hay, que yo de líder nanay, que por decisión del claustro corto canales de expresión de los usuarios, y que me voy de aquí a cinco años, que cinco años es menos que los veinte de Gardel, aquí va la lista de tareas, muy limitadita la pobre pero, otra vez, es lo que hay y por algo hay que empezar:
- Vender la moto al claustro. Fundamentalmente, insistir en que lo que se encuentra en las redes sociales educativas es buen rollo e intercambio, y poner como ejemplo el Twitter, que es red pública y, como no tengo ni idea y además estoy muy ocupada (sigo con el tema de mi casa en la que aún no vivo y tirando de Internet de wifi municipal, además de lo demás), la gente puede poner lo que le dé la gana.
- Investigar sobre la naturaleza de las redes sociales. Por ejemplo, según las listas a las que hace referencia el curso, se mandan menos entradas en Facebook que en Twitter. No sé realmente por qué, aparte de que la hija de una compañera de Barcelona dice que poner más de dos entradas diarias en Facebook "is not cool" (the girl is half Irish; more English from me, check).
- Investigar sobre características de las redes sociales de las que no hago mucho caso y debería de hacer porque por algo están: los hashtags, las encuestas, las listas de Twitter, los eventos de Facebook, y otras que o no conozco o se me han olvidado.
- Seguir enviando entradas, menos en Facebook que en Twitter porque hincharme a entradas en Facebook "is not cool" (repeating myself, check). Lo cual supone estar al tanto de lo que pasa en la escuela y en la ciudad: siendo esta una ciudad pequeña de provincias, enterarme de eventos en relación con idiomas (cine en versión original, música, grupos de conversación en bibliotecas o bares...)
- Investigar herramientas de gestión de contenidos (el Symbaloo, el Paper.li, el Pearltrees, el Pinterest que ya conozco un poquillo...), quedarme con una, utilizarla y compartir lo que hago con ella en el Facebook y el Twitter.
- Observar qué tipo de entradas tienen mejor respuesta.
- Responder si alguien tiene una consulta; estar al tanto de lo que dicen los usuarios (en el Twitter, que el Facebook lo tengo "capado"); y pasar la información a quien corresponda si algo que se dice en las redes sociales le afecta.
Y poco a poco hilando la vieja el copo. Estaría encantada de la vida si cuando me fuera la escuela continuara manteniendo redes sociales. Lo cual, de momento, no tengo nada claro. De ahí la venta de la moto a un claustro en principio bastante refractario (repeating myself again, check, check, check).
| TeroVesalainen, "Lista de comprobación" (2017). Dominio público |



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