Quién me mandaría
Dear learning diary,
I'll have to write in Spanish.
Querido diario de aprendizaje:
No tengo domicilio. En el domicilio donde estoy viviendo provisionalmente no tengo internet. El internet de mi escuela funciona a pedales y cuando quiere. Me encuentro en la biblioteca pública funcionando con la wifi municipal, que es algo más rapidita, aunque cuando le da el burro, le da el burro. Aquí preparo las clases, me meto en el Schoology (que tengo que aprender de nuevas, porque aquí no tenemos Moodle, que era lo que utilizaba hasta ahora). Hasta que tenga un domicilio. Bueno, de hecho lo tengo desde el martes, pero ando en el proceso de pedir presupuesto para reformas del piso, con lo cual todavía me queda, hasta que tenga un domicilio con conexión a internet donde me pueda meter.
Y en eso se me ocurre meterme en un curso del INTEF. Quién me mandaría.
Pues ahí va, mi decisión loca de 2017. Resulta que me llega por el Telegram información de un curso de "community manager educativo" (en nombre resumido, #EduCMooc). Resulta que, sin internet ni domicilio ni nada, se me ocurre ofrecerme para llevar un Facebook y un Twitter de la escuela de idiomas a la que llego por concurso de traslados. La dirección me dice que adelante. Pero en el primer claustro descubro que hay mucha reticencia por parte de los compañeros (identificación redes sociales = troleo, básicamente). La gente de mi escuela tiene (tenemos) trienios, sexenios y milenios, además de muchos años sin salir de la misma escuela: la cual escuela es lo que de jóvenes llamábamos un cementerio de elefantes.
Y yo, a cuatro años de la jubilación (PD Cinco años: ¡esas mates!), soy un elefante en el cementerio llevando unas redes sociales de las que los compañeros (con excepción de gente de la dirección) pasan total. No me he atrevido a decirles que hagan difusión del Facebook y el Twitter de la escuela, después del guirigay que se montó en el claustro. Pero igualmente, me he convertido en la "community manager" de mi escuela, guste o no guste. Quiero pensar que lo que hago es el Facebook y el Twitter de mi escuela, no el de una servidora. Como "community manager" tengo en contra no solo el miedo al troleo, sino la manera de funcionar (el "cada maestrillo tiene su librillo", el "el humano es animal de costumbres", el "¿es "compartir" animal, vegetal o mineral?"). Y en eso llega el curso del INTEF. E impulsivamente doy al botón de inscribirme. Para saber algo más sobre cómo desarrollar redes sociales escolares, o en qué se diferencia exactamente una red social de otra, para que los contenidos sean complementarios, no idénticos. Y tal vez descubrir maneras de convencer a los compañeros reacios de que el hecho de que la escuela esté en las redes sociales es muy positivo. Se aprende mucho mucho, especialmente de Twitter, porque es bastante pública. Los de escuelas de idiomas somos como los frikis en la educación (hay más gente en primaria y secundaria), pero también hay mucha gente con inquietudes, y para esa gente también están las redes sociales. Para aprender de otros y con otros.
Y a partir de aquí, como trabajo del curso, pongo en marcha el diario, the diary, sans domicile fixe. Un saludo.
I'll have to write in Spanish.
Querido diario de aprendizaje:
No tengo domicilio. En el domicilio donde estoy viviendo provisionalmente no tengo internet. El internet de mi escuela funciona a pedales y cuando quiere. Me encuentro en la biblioteca pública funcionando con la wifi municipal, que es algo más rapidita, aunque cuando le da el burro, le da el burro. Aquí preparo las clases, me meto en el Schoology (que tengo que aprender de nuevas, porque aquí no tenemos Moodle, que era lo que utilizaba hasta ahora). Hasta que tenga un domicilio. Bueno, de hecho lo tengo desde el martes, pero ando en el proceso de pedir presupuesto para reformas del piso, con lo cual todavía me queda, hasta que tenga un domicilio con conexión a internet donde me pueda meter.
Y en eso se me ocurre meterme en un curso del INTEF. Quién me mandaría.
Pues ahí va, mi decisión loca de 2017. Resulta que me llega por el Telegram información de un curso de "community manager educativo" (en nombre resumido, #EduCMooc). Resulta que, sin internet ni domicilio ni nada, se me ocurre ofrecerme para llevar un Facebook y un Twitter de la escuela de idiomas a la que llego por concurso de traslados. La dirección me dice que adelante. Pero en el primer claustro descubro que hay mucha reticencia por parte de los compañeros (identificación redes sociales = troleo, básicamente). La gente de mi escuela tiene (tenemos) trienios, sexenios y milenios, además de muchos años sin salir de la misma escuela: la cual escuela es lo que de jóvenes llamábamos un cementerio de elefantes.
| Maryam Laura Moazedi, "Elephants". CC BY-SA 3. |
Y yo, a cuatro años de la jubilación (PD Cinco años: ¡esas mates!), soy un elefante en el cementerio llevando unas redes sociales de las que los compañeros (con excepción de gente de la dirección) pasan total. No me he atrevido a decirles que hagan difusión del Facebook y el Twitter de la escuela, después del guirigay que se montó en el claustro. Pero igualmente, me he convertido en la "community manager" de mi escuela, guste o no guste. Quiero pensar que lo que hago es el Facebook y el Twitter de mi escuela, no el de una servidora. Como "community manager" tengo en contra no solo el miedo al troleo, sino la manera de funcionar (el "cada maestrillo tiene su librillo", el "el humano es animal de costumbres", el "¿es "compartir" animal, vegetal o mineral?"). Y en eso llega el curso del INTEF. E impulsivamente doy al botón de inscribirme. Para saber algo más sobre cómo desarrollar redes sociales escolares, o en qué se diferencia exactamente una red social de otra, para que los contenidos sean complementarios, no idénticos. Y tal vez descubrir maneras de convencer a los compañeros reacios de que el hecho de que la escuela esté en las redes sociales es muy positivo. Se aprende mucho mucho, especialmente de Twitter, porque es bastante pública. Los de escuelas de idiomas somos como los frikis en la educación (hay más gente en primaria y secundaria), pero también hay mucha gente con inquietudes, y para esa gente también están las redes sociales. Para aprender de otros y con otros.
Y a partir de aquí, como trabajo del curso, pongo en marcha el diario, the diary, sans domicile fixe. Un saludo.
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