Comuni.... ¿qué?
Soy de inglés. En eso que se llama "ed tech" (en inglés, cómo no), hay mucho inglés. Entre tanto anglicismo que se multiplica en progresión geométrica y que los niños pre-Internet del "baby boom" (otro más), que no teníamos más ordenador que el de Airgam, entendemos a medias si es que entendemos, aparece el que nos ocupa, "community manager". Lo cual, en español, quiere decir "gestor de comunidades". Así que tenemos dos conceptos, "gestor" y "comunidades". Comunidades humanas, claro, y en plural, que se relacionan con una institución, en nuestro caso educativa.
Algo de eso nos sonará a nosotros, profesores, ¿no? Nos dedicamos a gestionar comunidades: el aula, el departamento, el claustro, los padres en infantil, primaria y secundaria...
Pero lo que se quiere decir con ello es gestión de comunidades a través de redes sociales. Esto viene de las empresas (eso de externamente la voz de la escuela e internamente la voz de los clientes, que decía Connie Bensen). Poniéndonos empresariales, el community manager está ahí para vender una marca a unos clientes. Detrás de la marca hay una misión, una visión, unos objetivos, unos valores que la empresa, y su cara visible en las redes sociales (el community manager), tienen que creer para promocionar y vender la marca. Como la marca se traduce en un producto que se vende a los clientes, hay que tener en cuenta precisamente al cliente: quién es, qué necesita, en qué le puede influir la marca, en qué medida la marca logra sus objetivos. Y para ello es necesaria una comunicación constante entre el community manager y las comunidades a las que se dirige, para que las comunidades se identifiquen con la marca, la sientan suya, haya una fidelización (y la empresa venda la moto). El proceso, así, es colaborativo, participativo, donde la empresa y las comunidades se retroalimentan.
Nosotros una empresa exactamente no somos. El caso concreto de las escuelas oficiales de idiomas es que no somos enseñanza obligatoria pero tenemos una moto que vender (necesitamos aprender idiomas) además de una amenaza (en términos DAFO: seguimos poniéndonos empresariales), que es la pérdida generalizada de matrículas. No es aquí lugar de analizar por qué, pero cuando surge la palabra "fidelización", me viene eso a la cabeza. Además, resulta que las EOI son centros públicos que son (o habrían de ser) de referencia para la enseñanza de idiomas en la ciudad donde se hallan (concretamente, no sé si existe en mi ciudad otra institución que ofrezca estudios de ruso); y así, otras "comunidades" a "gestionar" incluirían los centros escolares, el ayuntamiento, las bibliotecas públicas, los centros cívicos u otros equipamientos culturales con los que la escuela puede crear sinergias para concienciar a la gente de la importancia de aprender idiomas en un mundo globalizado como el nuestro.
Las claves del trabajo de un community manager: creer en la marca, estar motivado para implicarse en ella, escuchar a la comunidad, crear, colaborar y compartir. Todo lo cual lo facilitan las redes sociales: ser community manager exige un dominio de las mismas, sus posibilidades, su problemática (identidad digital, seguridad, "netiqueta", troleo, ¿me estoy pasando con tantas entradas que estoy enviando?...), y un saber elegir la más idónea para cada objetivo que se presenta cuando queremos publicar una entrada.
Aquí mi visión del community manager escolar, en forma de infografía.
Algo de eso nos sonará a nosotros, profesores, ¿no? Nos dedicamos a gestionar comunidades: el aula, el departamento, el claustro, los padres en infantil, primaria y secundaria...
Pero lo que se quiere decir con ello es gestión de comunidades a través de redes sociales. Esto viene de las empresas (eso de externamente la voz de la escuela e internamente la voz de los clientes, que decía Connie Bensen). Poniéndonos empresariales, el community manager está ahí para vender una marca a unos clientes. Detrás de la marca hay una misión, una visión, unos objetivos, unos valores que la empresa, y su cara visible en las redes sociales (el community manager), tienen que creer para promocionar y vender la marca. Como la marca se traduce en un producto que se vende a los clientes, hay que tener en cuenta precisamente al cliente: quién es, qué necesita, en qué le puede influir la marca, en qué medida la marca logra sus objetivos. Y para ello es necesaria una comunicación constante entre el community manager y las comunidades a las que se dirige, para que las comunidades se identifiquen con la marca, la sientan suya, haya una fidelización (y la empresa venda la moto). El proceso, así, es colaborativo, participativo, donde la empresa y las comunidades se retroalimentan.
Nosotros una empresa exactamente no somos. El caso concreto de las escuelas oficiales de idiomas es que no somos enseñanza obligatoria pero tenemos una moto que vender (necesitamos aprender idiomas) además de una amenaza (en términos DAFO: seguimos poniéndonos empresariales), que es la pérdida generalizada de matrículas. No es aquí lugar de analizar por qué, pero cuando surge la palabra "fidelización", me viene eso a la cabeza. Además, resulta que las EOI son centros públicos que son (o habrían de ser) de referencia para la enseñanza de idiomas en la ciudad donde se hallan (concretamente, no sé si existe en mi ciudad otra institución que ofrezca estudios de ruso); y así, otras "comunidades" a "gestionar" incluirían los centros escolares, el ayuntamiento, las bibliotecas públicas, los centros cívicos u otros equipamientos culturales con los que la escuela puede crear sinergias para concienciar a la gente de la importancia de aprender idiomas en un mundo globalizado como el nuestro.
Las claves del trabajo de un community manager: creer en la marca, estar motivado para implicarse en ella, escuchar a la comunidad, crear, colaborar y compartir. Todo lo cual lo facilitan las redes sociales: ser community manager exige un dominio de las mismas, sus posibilidades, su problemática (identidad digital, seguridad, "netiqueta", troleo, ¿me estoy pasando con tantas entradas que estoy enviando?...), y un saber elegir la más idónea para cada objetivo que se presenta cuando queremos publicar una entrada.
Aquí mi visión del community manager escolar, en forma de infografía.
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